El Aula Moscati congregó a más de 200 personas en su segunda edición, titulada “Aquí cabemos todos. Síndrome de Down y Eugenesia”.
El encuentro tenía como objetivo transmitir una idea muy sencilla, a través de los testimonios de los ponentes: Todos nacemos con la dignidad que, por definición, tiene el ser humano. Y no hay nada que nos reste un ápice de ese derecho a ser, estar y existir.
Tras la oración inicial -dirigida por el párroco de la Magdalena, Francisco Román– y la intervención del decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y la Vida, Felipe Martínez Alcalá, dando la bienvenida a los asistentes, tomó la palabra Pilar García Fernández, directora de la Fundación Jérôme Lejeune, institución dedicada a la investigación y protección de personas con discapacidad intelectual de origen genético.

La ponente hizo un repaso por la trayectoria de Jérôme Lejeune, descubridor de la trisonomía 21, origen del Síndrome de Down. “Sufrió mucho al ver cómo su hallazgo se usó para todo lo contrario a lo que él había pensado -que era el cuidado de estas personas-, ya que al poder conocer esta información a través de la amniocentesis, muchas madres que sabían que sus hijos venían con Síndrome de Down decidían abortar”.
Resaltó que “fue un gran investigador que vivía por y para sus pacientes, que los miraba a los ojos y los cuidaba, lo que hacía que las familias comenzaran a cambiar la percepción que tenían de los niños, que hasta entonces se les ocultaba y se les dejaba en casa”.

Cabe destacar que, tras un discurso en el que fue muy contundente contra el aborto, fue condenado al ostracismo, “se le retiraron las ayudas públicas y perdió la posibilidad de ganar un Nobel al que, por su trayectoria investigadora, era firme candidato”, detalló.
Por último, recordó la amistad que entabló con San Juan Pablo II, quien lo nombró primer presidente vitalicio de la Academia Pontificia para la Vida, “además, durante la JMJ de París, el Papa visitó la tumba de Lejeune, como homenaje a todo lo que hizo en vida en favor de los niños con Síndrome de Down y otras personas con discapacidad”. Su gran legado es, sin duda, la Fundación que hoy lleva su nombre, que se dedica a la atención a personas con discapacidad intelectual de origen genético y a sus familias.
“El Síndrome de Down no impide ser feliz”
A continuación, tuvo lugar el coloquio en el que Vicente del Bosque -ex-seleccionador nacional- y Mariana de Ugarte -autora del libro “2×21. La felicidad no entiende de cromosomas”- compartieron su experiencia como padres de niños con Síndrome de Down.

Álvaro del Bosque es un joven que, en la actualidad, tiene 35 años y que, en palabras de su padre, “nos ha enseñado muchísimo, no entendemos la vida sin él. Al principio nos costó encajar la noticia, pero ahora nos preguntamos qué sería de nuestra vida sin él. Conforme ha ido creciendo, le hemos ido inculcando los mismos valores que a sus dos hermanos y nuestro objetivo era que pudiera vivir con normalidad”.
En este sentido, explicó que “él es un chaval que tiene Síndrome de Down, sí, pero eso no le impide ser feliz, hace deporte, llevar doce años trabajando en la misma empresa, ser muy responsable, tener su carácter y también muy claro lo que le gusta y lo que no”, explicó Del Bosque.

Por su parte, Mariana también compartió con los asistentes que “el impacto inicial tras el nacimiento de mis dos hijos -ambos con Síndrome de Down- dio paso a una acogida maravillosa por parte de nuestro entorno, que nos ayudó muchísimo y aún hoy lo sigue haciendo”. Hizo hincapié en esta última idea, subrayando la importancia de una red de apoyo tanto del entorno, como de familias que se encuentran en la misma situación.

Por otro lado, ambos coincidieron en su visión optimista de cómo ha evolucionado la percepción por parte de la sociedad hacia las personas con Síndrome de Down, favoreciendo una mayor inclusión.
Para terminar, quisieron lanzar un mensaje a los padres que reciben la noticia de que su hijo nacerá con la trisonomía 21. “Ese hijo es el mismo que antes de saberlo te ilusionaba, no permitas que conocer ese dato cambie tu percepción. Si todos los padres que tenemos un hijo con Síndrome de Down decimos que no los cambiaríamos por nada del mundo, no podemos estar todos equivocados, ¿no?”, plantearon.
Con esta defensa de la vida y el mensaje final de Francisco Trujillo, doctor en Medicina y Cirugía Especialista en Cardiología -emplazando a la próxima edición del Aula Moscati, que tendrá lugar en octubre-, terminó el acto.
Remover conciencias
El Aula Moscati es una iniciativa puesta en marcha por la Facultad de Ciencias de la Salud y la Vida de la Universidad CEU Fernando III, la Parroquia de la Magdalena y la Hermandad del Silencio, que pretende promover los valores católicos en el ámbito sanitario y remover conciencias sobre la humanización en el sector.

En este sentido, la Universidad CEU Fernando III ofrece una formación integral a sus alumnos, ofreciéndoles las herramientas para potenciar al máximo su empleabilidad, con una formación técnica basada en la excelencia, y también transmitiéndoles una serie de valores que les motiven a comprometerse con la mejora de la sociedad.

